Sí, el título tiene aire de carreta motivacional del tipo de Jorge Duque Linares (sí, el charlatán de Actitud Positiva del Canal 1, para quienes no lo conocen les dejo una perlita aquí, se van a divertir), pero nunca sobra soñar por un momento, los grandes proyectos necesitan grandes visionarios...
Sólo quería compartir con ustedes una lista de 25 inmigrantes notables en Canadá (elegidos por voto popular) que se han destacado por sus diversos aportes a la sociedad. Y yo como buena libretista, siempre trato de buscar las historias detrás del encabezado, trato de imaginar que luego de luchar tanto con las pequeñas grandes batallas del día a día integrándonos a esta nueva sociedad, al final logremos tener más que una vida normal, una vida extraordinaria... dejarle una huella imborrable al mundo.
Aquí les dejo el link de la nota... y si conocen más historias de inmigrantes admirables que no sean tan notorios en los medios, sería super conocerlas, finalmente las grandes contribuciones también vienen de lugares pequeños.
"Ten cuidado de poner un pie fuera de tu casa porque nunca sabrás hasta dónde pueden llevarte"
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lunes, 16 de mayo de 2011
viernes, 11 de marzo de 2011
.: El secreto encanto del Curling
Este año tuvimos la suerte de "hospedar" los Juegos de Invierno Canadienses en Halifax, debo decir que por cuestiones de trabajo y presupuesto no pudimos asistir a muchas competencias pero bueno... por lo menos tuve la oportunidad de visitar el óvalo que construyeron en el Halifax Commons para ver un par de carreras de speed skating (además de ser muy emocionantes, eran gratis).
Confieso también que las competencias que más me interesaban, que eran las de Hockey, Patinaje artístico y gimnasia no cuadraban con mis horarios y aparte de todo el costo era elevado... en fin... todo esto llevó a que sólo pudiera apreciar algunas competencias por televisión. Pero al revisar una y otra vez la página de los Juegos para comprar tickets (o por lo menos intentarlo), me di cuenta de que aquí en Canadá la gente nos sólo se desvive por el Hockey sino también por un raro deporte que se llama Curling (raro para nosotros los suramericanos que estamos acostumbrados a que el deporte protagonista de nuestras noticias sea el de la pelota que 22 hombres patean en un inmenso campo de hierba verde hasta meterla en un arco rectangular... ese! el Fútbol!!!).
Incluso desde el año pasado en los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver, he tratado de entender el juego... y de hecho no es nada del otro mundo: hay una pista de hielo alargada y en uno de los extremos hay un círculo grande que contiene otro más pequeño en su interior. La idea es que los jugadores que están en el extremo opuesto impulsan un bloque al que llaman "stone" hacia los círculos, gana el equipo que logre mantener sus "stones" en el círculo pequeño o por lo menos, lo más cerca posible a él. Preguntándole sobre el Curling a un conocido canadiense, me dijo que para socializar era chévere porque uno puede ir con los amigos a jugar Curling y tomarse unas cervezas mientras juega. Pensé para mis adentros: "A ver... Un objeto pesado, círculos concéntricos, pista rectangular, amigos y cerveza... mmm esto me suena conocido" la conclusión fue inevitable... y sólo lo puedo explicar con una de nuestras típicas colombianadas: el Curling es el Tejo sobre hielo.
Al ver una competencia de estas, sinceramente puede parecer aburrido... pero su encanto secreto lo debe tener porque los canadienses hablan con mucha pasión de su Curling, y la gente en la gradería se emociona hasta los gritos apoyando a su equipo. Yo lo veo interesante desde el punto de vista de la estrategia, porque para ser objetiva es un juego de estrategia, como el ajedrez, y podría ser comparable con el golf en el sentido que no todo el mundo lo practica, parece que es un poco más de élite... puedo estar equivocada...
En fin... voy a darle la oportunidad, por lo menos es una buena excusa para tomarnos una polita (léase chela, cerveza, birra, pochola...) de vez en cuando.
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jueves, 27 de enero de 2011
.: Mis peleas con Tim Hortons
El Tim Hortons para los canadienses es como Juan Valdéz para nosotros los colombianos, La diferencia es que nosotros sí tenemos razones para sentirnos orgullosos, nuestro café es uno de los mejores del mundo... en cambio el del viejo Tim... pues... qué te puedo decir.
Yo soy fanática del café, me encanta. En Bogotá particularmente, en cada esquina hay un Oma o un Juan Valdéz o un Diletto (éste más que todo está en zonas muy exclusivas del Norte) u otro local con las mismas características pero con un feliz común denominador: donde quiera que entres, hay un buen café. Y yo puedo decir que los he probado todos.
Al llegar acá, mi prioridad número uno fue ubicar los sitios específicos para tomar un buen cafecito, leer el periódico y pasar un rato agradable disfrutando el aroma del café tostadito y las delicias de los productos horneados como Muffins, Baggels, Loaf, Donuts, etc. No fue difícil encontrar visualmente algún referente: en todas las esquinas de Halifax y probablemente de Canadá, hay un Tim Hortons. La primera vez que entré a un local mis expectativas eran grandes pero momentos después mi decepción lo fue más: cuando probé el café que pedí sólo quería llorar, sólo sabía a agua caliente con café instantáneo y un poquito de crema, y otro poquito de azucar.
Nunca había tomado un café tan malo... creo que esa frase se queda cortica para describir mi frustración, la frase correcta sería: nunca había pagado por un café tan malo. No es tan caro... pero igual es malo, y así valga un dolar, me sentí robada.
La segunda vez quise darle la oportunidad y pedí un chocolate caliente. Era demasiado dulce. La tercera vez, pedí un café negro... y negras fueron mis lágrimas. La tercera vez volví a pedir chocolate, esta vez estaba mejor, me gustó, pero el Cheese biscuit con el que me lo tomé resultó ser una masa que no sabía a nada. Ayer fue mi cuarta vez (en cinco meses) y volví a pedir café con la esperanza de que se reivindicara pero no lo logró, definitivamente no vuelvo a comprar café a ahí. Que conste que he ido a varios locales con la esperanza de encontrar alguno que diera la talla... imposible que no hubiera uno bueno, considerando que los canadienses hacen largas filas por comprarse su café matutino ahí.... pero no, me rindo, ya no voy a pelear más con el viejo Tim. El único dolar que verá de mi parte será para comprar los Cheese baggels tostaditos con mantequilla que sí valen la pena.
Gracias a Dios la ciudad no es lo suficiente pequeña como para que no haya Starbucks. No es la misma calidad del café de nuestro amado Juan Valdéz en Colombia pero por lo menos no le duele a uno pagar los CA $2 que vale un cafe regular Tall. Recordé la frase que nos dijeron cuando llegamos: Welcome to Canadá...
Yo soy fanática del café, me encanta. En Bogotá particularmente, en cada esquina hay un Oma o un Juan Valdéz o un Diletto (éste más que todo está en zonas muy exclusivas del Norte) u otro local con las mismas características pero con un feliz común denominador: donde quiera que entres, hay un buen café. Y yo puedo decir que los he probado todos.
Al llegar acá, mi prioridad número uno fue ubicar los sitios específicos para tomar un buen cafecito, leer el periódico y pasar un rato agradable disfrutando el aroma del café tostadito y las delicias de los productos horneados como Muffins, Baggels, Loaf, Donuts, etc. No fue difícil encontrar visualmente algún referente: en todas las esquinas de Halifax y probablemente de Canadá, hay un Tim Hortons. La primera vez que entré a un local mis expectativas eran grandes pero momentos después mi decepción lo fue más: cuando probé el café que pedí sólo quería llorar, sólo sabía a agua caliente con café instantáneo y un poquito de crema, y otro poquito de azucar.
Nunca había tomado un café tan malo... creo que esa frase se queda cortica para describir mi frustración, la frase correcta sería: nunca había pagado por un café tan malo. No es tan caro... pero igual es malo, y así valga un dolar, me sentí robada.
La segunda vez quise darle la oportunidad y pedí un chocolate caliente. Era demasiado dulce. La tercera vez, pedí un café negro... y negras fueron mis lágrimas. La tercera vez volví a pedir chocolate, esta vez estaba mejor, me gustó, pero el Cheese biscuit con el que me lo tomé resultó ser una masa que no sabía a nada. Ayer fue mi cuarta vez (en cinco meses) y volví a pedir café con la esperanza de que se reivindicara pero no lo logró, definitivamente no vuelvo a comprar café a ahí. Que conste que he ido a varios locales con la esperanza de encontrar alguno que diera la talla... imposible que no hubiera uno bueno, considerando que los canadienses hacen largas filas por comprarse su café matutino ahí.... pero no, me rindo, ya no voy a pelear más con el viejo Tim. El único dolar que verá de mi parte será para comprar los Cheese baggels tostaditos con mantequilla que sí valen la pena.
Gracias a Dios la ciudad no es lo suficiente pequeña como para que no haya Starbucks. No es la misma calidad del café de nuestro amado Juan Valdéz en Colombia pero por lo menos no le duele a uno pagar los CA $2 que vale un cafe regular Tall. Recordé la frase que nos dijeron cuando llegamos: Welcome to Canadá...
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sábado, 8 de enero de 2011
.: Además de la nieve y el frío, Canadá tiene el hockey
Ayer tuvimos la oportunidad de ir a un partido de hockey gracias a algún compañero de trabajo generoso de mi esposo que nos regaló dos pases. Sinceramente no tenía muchas ganas de ir, los únicos deportes que me llaman la atención son el Patinaje sobre hielo y la Natación, pero digamos que parte de aprender sobre la cultura canadiense también incluye conocer sus deportes, así que me animé y fui.
No sé por qué tenía la idea de una entrada tumultosa con barras bravas gritándose insultos unas a otras y gente apasionada peleandose los mejores lugares... debe ser porque eso es lo que uno ve en la mayoría de los estadios de fútbol en el mundo. Ayer en cambio, me sorprendió la tranquilidad con la que pudimos entrar al Halifax Metro Centre y ocupar nuestros puestos (que ya estaban marcados en las boletas), parecía más la entrada a un cine que a un escenario deportivo. El escenario es bastante limpio y bonito, muy profesional... se me pareció mucho al Palacio de los Deportes en Bogotá. Tiene todo tipo de ventas de comida y cerveza (adentro, no afuera como se ve en Bogotá, la tradicional mazorca asada, los chuzos, el maíz pira, el plástico para la lluvia jejjee)... Luego de entrar, compramos un "hot dog" y papas fritas y nos dispusimos a ocupar nuestros puestos. El ambiente, el olor a palomitas de maíz y la gente hablando cordialmente, sin los gritos o las malas palabras que yo esperaba encontrar, me hicieron sentir un poco como si fuera a ver una película... minutos después, el juego empezó.
Tengo que decir que me gustó mucho el juego, cuando lo veía por televisión ni le prestaba atención porque generalmente no veía el "puck" o el disco por el que todos se pelean en la pista, y ni me daba cuenta cuando hacían una anotación salvo por la alegría de la gente. Pero verlo en vivo y en directo es otra cosa, es mucho más emocionante.
Todos ya sabemos de qué se trata, son dos equipos de seis jugadores cada uno equipados con patines y un palo (que llaman Stick en inglés) tratando de controlar un disco (puck) y dispararlo directo a la portería contraria que está resguardada por un arquero que por su vestimenta más bien parece un robot. Yo pensaba que el disco sólo podía ser contactado con el stick pero ayer me di cuenta de que cuando éste vuela por los aires los jugadores pueden atraparlo con las manos y ponerlo a jugar en el piso, también lo pueden contactar con los patines excepto cuando van a anotar.
Parte también del juego son las peleas... es un deporte bastante rudo, los jugadores se dan duro y cuando liberan la testosterona se quitan los guantes en señal de duelo y a bolear puño limpio se dijo. Anoche hubo una, lamentablemente no la alcancé a capturar en la cámara pero se nota la emoción de la gente cuando los jugadores empiezan a darse, increíble pero cierto.
Espero que disfruten los videitos que hice... es un abrebocas, como plan para conocer la cultura canadiense, lo recomiendo mucho, es desestresante, hay comida, cerveza, instalaciones limpias... qué más se puede pedir?
No sé por qué tenía la idea de una entrada tumultosa con barras bravas gritándose insultos unas a otras y gente apasionada peleandose los mejores lugares... debe ser porque eso es lo que uno ve en la mayoría de los estadios de fútbol en el mundo. Ayer en cambio, me sorprendió la tranquilidad con la que pudimos entrar al Halifax Metro Centre y ocupar nuestros puestos (que ya estaban marcados en las boletas), parecía más la entrada a un cine que a un escenario deportivo. El escenario es bastante limpio y bonito, muy profesional... se me pareció mucho al Palacio de los Deportes en Bogotá. Tiene todo tipo de ventas de comida y cerveza (adentro, no afuera como se ve en Bogotá, la tradicional mazorca asada, los chuzos, el maíz pira, el plástico para la lluvia jejjee)... Luego de entrar, compramos un "hot dog" y papas fritas y nos dispusimos a ocupar nuestros puestos. El ambiente, el olor a palomitas de maíz y la gente hablando cordialmente, sin los gritos o las malas palabras que yo esperaba encontrar, me hicieron sentir un poco como si fuera a ver una película... minutos después, el juego empezó.
Tengo que decir que me gustó mucho el juego, cuando lo veía por televisión ni le prestaba atención porque generalmente no veía el "puck" o el disco por el que todos se pelean en la pista, y ni me daba cuenta cuando hacían una anotación salvo por la alegría de la gente. Pero verlo en vivo y en directo es otra cosa, es mucho más emocionante.
Todos ya sabemos de qué se trata, son dos equipos de seis jugadores cada uno equipados con patines y un palo (que llaman Stick en inglés) tratando de controlar un disco (puck) y dispararlo directo a la portería contraria que está resguardada por un arquero que por su vestimenta más bien parece un robot. Yo pensaba que el disco sólo podía ser contactado con el stick pero ayer me di cuenta de que cuando éste vuela por los aires los jugadores pueden atraparlo con las manos y ponerlo a jugar en el piso, también lo pueden contactar con los patines excepto cuando van a anotar.
Parte también del juego son las peleas... es un deporte bastante rudo, los jugadores se dan duro y cuando liberan la testosterona se quitan los guantes en señal de duelo y a bolear puño limpio se dijo. Anoche hubo una, lamentablemente no la alcancé a capturar en la cámara pero se nota la emoción de la gente cuando los jugadores empiezan a darse, increíble pero cierto.
Espero que disfruten los videitos que hice... es un abrebocas, como plan para conocer la cultura canadiense, lo recomiendo mucho, es desestresante, hay comida, cerveza, instalaciones limpias... qué más se puede pedir?
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